Descripción
Cuentan los antiguos sabios que en las montañas de Oriente un dragón custodiaba tres fuegos sagrados: la fuerza del té negro, la sabiduría del verde Chu Mee y la eternidad del rojo Pu Erh. Para templar su espíritu, el dragón bebía de un cáliz donde danzaban frutos de bosque, fresas y arándanos, dulces higos y las flores azules del aciano.
De esa unión nació un brebaje único, capaz de despertar la energía interior y armonizar cuerpo y mente. Hoy lo conocemos como Fuerza del Dragón, un té que guarda en cada sorbo la esencia de la leyenda.







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